SIGUIENDO LAS HUELLAS DE CRISTO POBRE

Por la Hermana Maria de Cristo 

MEDITACION PARA LA HORA SANTA DEL 18 DE MAYO LA POBREZA QUE LIBERA

• Este mes nuestra meditación nos lleva a contemplar, no tanto la pobreza en sí misma, sino a Cristo Pobre. El Cristo a quien Clara amó y siguió con toda la fuerza de su amor; primero como joven enamorada a los 18 años, dejando atrás riquezas, comodidades, vanidades, como ella misma lo dice. Después, con una pobreza que va más allá de la renuncia de unos bienes materiales, implicando el don de sí misma en la vida diría, humilde y escondida.

 • Clara se va dando cuenta que en realidad al abandonar la riqueza y la comodidad de su vida pasada, se va haciendo más libre, más disponible, más abierta a ser habitada por Aquel que la ha llamado a su seguimiento. Descubre entonces lo que significa “el tesoro escondido” y “la perla preciosa” de que Jesús habla en el Evangelio. Encuentra en el despojo interior y exterior la libertad y alegría de pertenecer sólo a Dios y de que Dios sea su única pertenencia.

 • Cuando poco o nada se tiene, no hay mucho qué defender o proteger. Cuando no se tienen posesiones que esclavizan el corazón y roban la alegría a la vida, haciéndonos creer que las necesitamos para ser felices, entonces se descubre la verdadera alegría de ser don para los demás.

• Clara nos invita a fijar nuestra mirada en Jesús, especialmente en tres momentos de su vida: en Belén, “yaciendo pobre en un pesebre”, en su vida itinerante, “donde no tiene un lugar donde reclinar la cabeza” y en la cruz, donde desnudo y en suprema libertad entrega su vida por todos.

 • La pobreza en que quiso vivir el Hijo de Dios, que “siendo rico se hizo pobre para enriquecernos con su pobreza”, se quedó por siempre encarnada en el supremo misterio de amor y desnudez: La Eucaristía. Clara nos invita a despojarnos totalmente para acoger a Aquel que por nuestro amor, se entrega totalmente en la forma de pan cada día en nuestros altares. El Espejo de Jesús pobre y crucificado, que Clara pone ante nuestra vista, nos llama a mirarnos a nosotros/as mismos/as y a descubrir cuántas cosas aun nos impiden ser realmente libres.

Reflexionemos: ¿Acepto las limitaciones de mi vida: enfermedad, edad, capacidades, como medios para despojarme de mí mismo/a y abrirme al don de Dios? ¿Veo mi vida consagrada como el campo donde he descubierto el Tesoro Escondido del Reino? ¿Cuál es mi “perla preciosa” por la que estoy dispuesto/a a dejar todo lo demás? ¿Qué “riquezas” o posesiones me impiden ser más libre? ¿Dónde encuentro la alegría profunda y verdadera?

Citas para reflexionar: Mt. 13:44-52; 2Cor 8:9. ICta Cl 15-30; III Cta Cl 24-28; IVCta Cl 18-23.

About srteresa