Hoy empieza la Cuaresma, y nos invita a convertirnos a Dios de todo corazón; con ayuno, con llanto con luto. Rasgar los corazones, no las vestiduras, como nos dice el profeta Joel. Es el mismo sentido que tienen las enseñanzas de Jesús en el evangelio de hoy; un cambio que nos cuestiona en lo más intimo de nuestro corazón; Que no sepa tu mano izquierda lo que hace tu derecha .Entra en tu cuarto, cierra la puerta y reza. Perfúmate la cabeza y lávate la cara .Porque no se trata de ganarse un lugar entre los hombres ni tampoco de disimular la propia debilidad, sino de afrontar la posibilidad de salvación que Dios nos ofrece. A ello se refieren las palabras del apóstol; Dejaos reconciliar con Dios. Quizá el primer paso sea tomarnos en serio la Cuaresma, reflexionar sobre este tiempo de gracia y salvación que nos invita a mirar dentro de nosotros mismos y a pedir con humildad que Dios nos renueve por dentro con espíritu firme.
( del Magnificat)






